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En “La Voz”, Diario y Radio, nos complace orientar a nuestros lectores difundiendo el pensamiento de personalidades del mundo de los conocimientos, las artes y la política, porque somos conscientes que como humanos no podemos abarcar en profundidad todos los temas culturales que les interesa conocer a nuestro pueblo.

 En esta nueva serie y muy a nuestro estilo estamos desnudando a la muerte.

>>> Viene de la edición de ayer >>> “La muerte es un evento obtenido como resultado de la incapacidad orgánica para  sostener la homeostasis”. Y midiendo, retaceando, soltó cada palabra calculadamente fría: “Desde el punto de vista médico es el cese global de funciones sistémicas de las funciones bioeléctricas cerebrales. Maldijimos muy en nuestro interior, no haber atendido mejor a nuestros profesitos de química y biología. Pero recordamos vagamente que cuando al desenterrar los restos del querido y viejo librero de 28 de Julio, los familiares lo encontraron de cúbito ventral, como una forma de parar el chisme popular de que “el demonio se lo quiso llevar con zapatos y todo”, el  señor Director del Colegio nos hizo formar en el patio y explicó, entre otras cosas que:

 “Hasta inicios del siglo XX,  la muerte,  se definía como el cese de la actividad cardíaca (ausencia de pulso), ausencia de reflejos y de la respiración visible.

Con esta forma de ver a la muerte dijo, muchas personas fueron enterradas estando vivas o afectadas por períodos de catalepsia. No es pues, reiteró alzando la voz, que se lo quisieron llevar a ningún desconocido sitio.

El infierno está aquí en este mundo: los demonios están sueltos andando en las calles o están metidos en las oficinas estatales…”

Se nos fue el miedo, y recordamos que todavía agregó:

“Posteriormente, gracias a los avances tecnológicos y al mejor conocimiento de la actividad del cerebro, la muerte pasó a definirse con apoyo de un electroencefalograma, como un estado en que por ausencia de actividad bioeléctrica reversible en un cerebro como era  el caso de los ahogados y dados por fallecidos en aguas al borde del punto de congelación”

Seguían las telarañas en nuestra mente y buscamos otras respuestas más claras, contundentes,  para nuestros lectores. Cómo de desencajado estarían nuestras carátulas que un profe de Ciencias Sociales, al conocer nuestro dilema nos consoló diciendo:

d.- Históricamente los intentos por definir el momento preciso de la muerte han sido problemáticos. Antiguamente se definía como muerte el momento en que cesan los latidos del corazón y no se nota la respiración, pero el desarrollo de la ciencia ha permitido establecer que realmente la muerte es un proceso, en el cual en determinado momento, se torna irreversible. Hoy en día, cuando es precisa una definición del momento de la muerte, se considera que éste corresponde al momento en que se produce la irreversibilidad del  proceso.

Existen en medicina, protocolos clínicos que permiten establecer con certeza el momento de la muerte, es decir, que se ha cumplido una condición suficiente y necesaria para la irreversibilidad del proceso de muerte. En consecuencia está en proceso de revisión ese caso del fulano llamado Lázaro, que pudo haberse debido a un caso de catalepsia como ese del borrachito de Todos que volvió a la vida luego de tres días con velorios incluidos que “resucitó al escuchar la voz  del hijo que llegara  de Lima para el entierro.

Sí, claro, chalaquean todos y no dicen qué es, le tienen miedo. Qué es. Ni modo, la solución nos  lo darán los religiosos, el cura o los pastores. Y fuimos a buscarlos y éstas son

e.- La religión cristiana nos dijo el curita de nuestro barrio, considera  a la muerte como el fin de la permanencia física del ser humano en su estado carnal; el espíritu abandona el cuerpo físico que se deteriora y que es incapaz de sostenerse bajo las leyes de este universo finito, e inmediatamente vuelve a Dios (Continuará)

Paqarinkama, hasta mañana miércoles

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