Publicidad

Pubicidad

UNA CRISIS PROVOCADA POR ADORADORES DEL DINERO

Por: Ángel Gómez Escorial

1.- El mensaje del Génesis de “Creced y multiplicaos” se expresa bien con esa labor en común para crecer y mejorar. La Tierra fue un don para el hombre y ahí la puso Nuestro Señor para que fundamentase una armónica creación de riquezas. Pero la codicia y el uso de la violencia -aspectos que también están incluidos en la naturaleza del pecado original- crearon un desequilibrio muy grave.

Vivimos una tremenda crisis económica fundamentada en fórmulas de abuso de la capacidad financiera de los mercados, espoleada por un deseo de ganancias sólo propia de un conjunto de expertos que se parecieron a los viejos avaros de los cuentos. La avaricia volvió locos a algunos y el mundo se estremeció con un crack financiero del que todavía no se ha salido. Las economías especulativas y no productivas están creando, otra vez, una gran distancia entre ricos y pobres, aún mucho más dentro de los países industrializados.

2.- Nunca como hoy toma especial significado unas palabras de Jesús. Cuando Jesús de Nazaret dice que no se puede servir a Dios y al dinero está marcando una constante de la historia del hombre. La adoración al dinero es una gran idolatría y la codicia un pecado muy grande. Esta crisis que sufrimos –y lo repito—está motivada por la adoración al dinero, por la avaricia de riquezas, porque una cosa es la búsqueda del beneficio lícito y otra poner al dinero por delante de todo. Y hay además otra cosa: Jesús se declaró amigo de los pobres, de los excluidos, de los que más sufrían. Y hoy nos puede servir muy bien, un análisis de la Bienaventuranzas aplicada a la pobreza.

Es conocida la doble interpretación de las Bienaventuranzas. San Mateo da su matizada versión de ellas y dice: “Dichosos los pobres de espíritu porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Está marcando un formidable matiz para nuestro interior, que no es -para nada- una atenuación del sólo “Dichosos los pobres” de San Marcos. No es que Mateo cree una clase de pobres y Marcos otra. En su complementariedad está precisamente nuestra dedicación a los pobres, pero Mateo nos da pistas para nuestra posición ante las riquezas. Y es que si nuestro espíritu es de pobres y no atesoramos en nuestro corazón afán de riquezas nunca seremos ricos, aunque la vida parezca que nos ofrece todo para serlo.

3.- Si el joven del evangelio de este Domingo 28 del Tiempo Ordinario hubiese tenido espíritu de pobre, no se habría ido triste, habría quedado junto a Jesús. Pero, si por el contrario, aun siendo muy pobres, nuestro corazón está lleno de codicia llegaremos a ser ricos o unos desgraciados. Esto es así. Nadie con auténtico espíritu de pobre llegará a ser rico. Y nadie con el corazón lleno de codicia será pobre al estilo evangélico. Es verdad, por otro lado, que en estos temas hay que ser muy cuidadosos en las interpretaciones. Al pobre total, quien apenas come y ve como sus hijos ni siquiera pueden desarrollarse físicamente, no se le puede hablar sólo de la pobreza en el espíritu. Hay que, primero, arrancarle de las garras de la pobreza severa y luego hablarle de esos matices. Jesús se expresó muy bien, con precisión. Dijo: “No se puede servir a Dios y al dinero”. No hizo referencia a riquezas en especie o a otro tipo de posesiones, las cuales, en cierto modo, pueden servir para dar trabajo o cobijo a otros. E
s el dinero lo que corrompe y cuando se coloca en el corazón del hombre, echa de él a Dios. Y hoy -vuelvo a repetirlo- estamos viviendo los terribles efectos de la adoración por el dinero.

4. - "Supliqué y se me concedió la prudencia, invoqué y vino a mí un espíritu de sabiduría". "La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo" Las frases del Libro de la Sabiduría y de la Carta a los Hebreos, suplen perfectamente cualquier posibilidad de insistencia en el comentario. La sabiduría era para los judíos el buen entendimiento de las cosas de Dios y junto a ello, también, los conocimientos generales que definen mejor el concepto que nosotros tenemos de sabiduría. La frase de la epístola habla de la Palabra de Dios como viva, eficaz y tajante. Y en el ingrediente de ambas cosas tenemos la mejor receta para vivir mejor. Necesitamos la sabiduría enviada por Dios y podemos encontrarla en su Palabra. Espera la sabiduría el que reza. Y la mejor forma de orar es repetir continuamente la lectura de la Palabra de Dios.

5.- Le hacía falta al joven rico sabiduría para abandonar sus riquezas y seguir a Jesús. El dinero no es un buen ingrediente para los seguidores de Cristo. El culto al dinero es idolatría y es fácil ver a gente torturada por sus deseos de riqueza. El dinero además modifica voluntades y en nuestros tiempos parece que todo puede comprarse con dinero. La sabiduría que debemos pedirle al Señor, saber discernir sobre el valor de la riqueza o de la pobreza. Y que nos aleje de la adoración al dinero. Y ello en lo individual y colectivo. Las sociedades humanas han de romper el cerco de hierro –si siquiera es de oro- que impone el deseo desmesurado de riquezas. Las palabras de Jesús de este domingo nos resultan especialmente proféticas hoy.

(David Fernando Cruz Chumbe / Fuente: www.betania.es)

Leave your comments

Post comment as a guest

0

People in this conversation

Load Previous Comments